Ayer tuvimos la suerte de escuchar las claves y beneficios del mindfulness por boca del prestigioso psiquiatra Javier García Campayo. Fue el preludio a las clases de mindfulness que comenzaremos a ofrecer el próximo 1 de marzo.

Sin publicidad, sólo con nuestra página de Facebook y el boca a boca de nuestros amigos y amigas de Sabáh, conseguimos llenar el aforo. De hecho, tuvimos que cambiar de sala para acoger a las 50 personas que se apuntaron a la charla. ¡Muchas gracias a todos!

Para los que no pudisteis venir, queremos dejar aquí una breve crónica.

Durante toda la semana, estuvimos acondicionando la sala. Mesas, sillas, un cartel con la actividad y, lo más importante, ¡las pasas!

A partir de las 7 comenzó a llegar la gente, muy interesada en escuchar lo que Campayo venía a contarnos. Diego, nuestro gerente, agradeció la presencia de todos y presentó al psiquiatra.

Campayo habló de felicidad, de tranquilidad, de hacer y de ser…  Explicó que estamos demasiado acostumbrados a hacer cosas, una tras otra; a pensar continuamente en lo que hemos hecho y en lo que haremos. Todos nuestros pensamientos se van al futuro o al pasado. ¿Y el presente? ¿No existe?

A veces, eso parece. Para recuperarlo, para disfrutar con plenitud del ahora, el mindfulness se muestra como una herramienta muy útil.

Es una terapia psicológica de tercera generación y se ocupa de modificar la manera en que nos relacionamos con nuestros pensamientos. Campayo recordó que al pensar, creamos mundos. Quien piensa en cosas tristes, crea mundos tristes; quien piensa en lo maravillosa que es su pareja, crea un mundo feliz… Prestamos atención a unos aspectos u otros de la vida; según cuáles sean esos focos de atención, veremos la vida en uno u otro color.

De ahí que la clave del mindfulness sea dominar esa capacidad de prestar atención.

 

Hicimos un ejercicio muy sencillo pero revelador. Entregó a cada asistente 2 pasas. Comimos la primera como lo hacemos siempre, sin más. Pero la segunda… Campayo habló sobre su origen, su sabor, su textura; nos hizo pensar el trabajo de tantas personas, ene los kilómetros recorridos para llegar a nuestra boca… El mero hecho de presta atención a un acto tan habitual como comer hizo que esa segunda pasa tuviera un sabor bien diferente a la primera. Se convirtió en una experiencia.

Prestar atención a lo que hacemos ayuda a disfrutar más de esa actividad. Aumentamos nuestro disfrute y nuestro bienestar mental y emocional.

El segundo ejercicio consistió en intentar dejar la mente en blanco, no pensar en nada. Pero es imposible. Si no damos órdenes a nuestro cerebro, no se queda parado; sigue pensando, por su cuenta. Y se centra en temas biográficos: qué hice ayer, qué haré mañana… Está científicamente demostrado que aquellos que practican mindfulness piensan de manera diferente; cuando no hay órdenes específicas, el cerebro se centra en las sensaciones.

Finalizamos la clase comprobando cómo la postura y la respiración consciente son capaces de ofrecernos bienestar.

Esperamos que los asistentes salieran contentos de la charla. Algunos se apuntaron ayer mismo a las clases, que comienzan el 1 de marzo, los miércoles de 19 a 21.

Si quieres aprender las técnicas del mindfulness, si quieres potenciar tu mente y aumentar tu bienestar, aquí tienes un espacio de calidad para hacerlo.

Puedes llamarnos al 976 236 956 o apuntarte en el formulario y nosotros nos ponemos en contacto contigo.

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