El verano es la época perfecta para salir a divertirse y practicar deporte. Hay muchas actividades para realizar al aire libre y sienta bien correr, nadar o ir en bici con la brisa veraniega. Pero el calor puede ser un problema, especialmente en zonas de extrema sequedad o humedad. 

Para hacerlo bien y no forzar el cuerpo, damos varios consejos.

Agua

La clave de un buen ejercicio en verano es la hidratación. Es necesario mantener reservas no solo de agua sino de sales y minerales. Cuando sudamos, nuestro cuerpo pierde ambos elementos. Un equilibrio es necesario para mantenernos en buen estado.

Si no bebemos suficiente agua, podemos deshidratarnos y tener mareos o náuseas. En casos extremos, se pueden producir fallos renales o incluso la muerte.  

Debemos beber de forma constante durante la realización del ejercicio. Si esperamos a tener sed para coger la botella, lo estamos haciendo mal. La sed es una señal del cuerpo, le falta su materia prima. No debemos hacerle sufrir.

Una forma de saber si estás bebiendo lo suficiente es mirar el color de tu orina: cuanto más clara, mejor.

¿Cuáles son las consecuencias de estar deshidratado?

  • Calambres musculares. Estos espasmos involuntarios pueden llegar durante la actividad, en piernas y brazos.
  • Agotamiento por calor. Nos quedamos pálidos, con mareos o  náuseas. El corazón nos late rápido y tenemos sudor frío.
  • Golpe de calor. Es el mayor peligro. El cuerpo es incapaz de sudar y regular su temperatura. se puede perder la conciencia y, en algunos casos, provoca la muerte. En 2015, fallecieron 20 personas en España por esta causa.

El exceso de agua tampoco es conveniente. Poca gente conoce el término hiponatremia, o nivel bajo en sodio. Se produce cuando hay demasiada agua pero poco sodio. Aunque es infrecuente, en personas con problemas renales puede provocar mareos, calambres musculares, y vómitos.

Estiramientos para hacer deporte

Muchas personas salen de casa y se ponen a hacer ejercicio directamente. Sea correr, nadar o jugar a un deporte de equipo, es imprescindible estirar los músculos. Esto, de alguna forma, avisa al cuerpo de que va a trabajar durante un rato.

Los fisioterapeutas están de acuerdo en que los estiramientos producen ayudan a prevenir lesiones, a ganar eficacia en el ejercicio en cuestión y a recuperarse antes de un esfuerzo intenso.

Para que todos estos efectos se produzcan es preciso conocer la técnica correcta. A veces se hacen “efectos rebote” o se estira hasta sentir un dolor innecesario. El estiramiento debe ser gradual y mantenerlo durante 30 segundos. Hay que combina estiramientos de diferentes zonas y lados del cuerpo durante unos 10 minutos. La respiración es importante: no hay que aguantarla ni respirar más rápido de lo habitual.

Al terminar el deporte en cuestión, es necesario volver a estirar para bajar el tono muscular y estimular el riego sanguíneo. Así nos recuperaremos mejor del esfuerzo.

Entorno 

No es lo mismo hacer deporte en una ciudad de interior que junto al mar. No es lo mismo correr a las 8 de la mañana que a mediodía.

El verano es propicio para deportes acuáticos. Si tienes la oportunidad, mejor nadar durante media hora que correr por la ciudad.

La Federación Española de Medicina del Deporte considera que las peores horas para hacer ejercicio son entre las 12 y las 17 horas. En ocasiones, la actividad comienza antes de esas horas pero se puede alargar y, al final, sufrir al calor intenso. Es mejor salir a correr o en bici a primera hora de la mañana o última de la tarde.

Elige una vestimenta adecuada. Algodón transpirable o, para actividades intensas, ropas diseñadas para hacer deporte.

Un último consejo: escucha a tu cuerpo.

A veces creemos que estamos más en forma de lo que realmente estamos. O hacemos deporte con otra personas y no queremos quedar mal. O nos ponemos un objetivo y decidimos no parar hasta lograrlo. Es un error. Si no estamos acostumbrados a un ejercicio regular, presionar nuestro cuerpo en verano puede ser arriesgado. 

Si te cansas en exceso, si sientes calambres o si te mareas, para y bebe agua.

Y si has esforzado demasiado tus músculos, recomendamos acudir a un fisioterapeuta especializado en deporte.