Hace unos días, hablábamos aquí de la importancia de conocer nuestro fototipo de cara al verano. Ya sabéis, llega el calorcito, salimos a las terrazas, nos vamos a la playa a tomar el sol… Yo no debemos descuidar nuestra piel.

Los mismos rayos de sol que nos dan alegría y vitalidad pueden ser dañinos si no nos protegemos de forma adecuada.

Hoy queremos daros 5 consejos para disfrutar del verano y cuidar nuestra salud.

1.- Lleva siempre gafas de sol

Las gafas de sol nos pueden parecer un complemento de moda. Y es verdad, quedan muy bien 🙂 Pero su función principal es proteger nuestros ojos del sol.

¿Has salido alguna vez de casa y te has llevado las manos a la frente, haciendo de visera? Seguro que sí. Y es que nuestros ojos no están acostumbrados a tanta luz.

Vivimos en pisos, tenemos cortinas y persianas, trabajamos en oficinas… Si durante nueve meses nuestros ojos reciben unas franjas determinadas de luz, cuando llega el verano reciben de golpe una luz diferente y más intensa.

Lo mejor para evitar molestias y quemaduras —que pueden darse— es utilizar gafas de sol homologadas. No esas gafas de los tenderetes, tan baratas. Son de colores y no duele al bolsillo, pero pueden ser perjudiciales para nuestros ojos.

2.- Be water, my friend

¿Os acordáis de ese vídeo de Bruce Lee? Sé agua, amigo. En realidad, ya somos agua.

Nuestro cuerpo está compuesto en un 65% de agua. Y hay que mantener unos niveles constantes de hidratación. Dicen que hay que beber 8 vasos de agua al día; esto es mucho más importante en verano.

Lo mejor es salir de casa con una botella (o botellín) en el bolso. Así no tendremos que esperar a tener sed para beber.  

2.- La ropa abriga en invierno y protege del sol en verano

¿Cuántas veces se ha quedado la marca de tirantes en vuestra piel? Es la mejor prueba de que la ropa puede servir también de protección contra los excesos del sol.

No hace falta ir tapado hasta las orejas, pero sí es recomendable ser conscientes al vestirnos de dónde vamos a ir y cuánto sol vamos a recibir. Un simple pantalón largo de tela fina y una camisa siguen siendo refrescantes y evitan que los rayos lleguen a nuestra piel.

Para aquellas personas con una piel más delicada, las de fototipo I, existe ropa especial. Verás un logotipo amarillo indicando el factor de protección.

Ah, una gorra y un sombrero te dan un toque chic y evitarán esos dolores de cabeza causados por el sol.

4.- El agua también quema

Es domingo, el termómetro 40 grados a la sombra y decides darte un chapuzón para refrescarte. Llegas a la piscina o a la playa, dejas las bolsas y las toallas y te tiras al agua. ¡Qué gusto!

Pero hay que tener cuidado. Dentro del agua se está fresquito pero también puedes quemarte. Si no te has dado crema en el cuello y la cara, el agua hace de espejo y refleja los rayos en tu piel.

Al salir, es importante que secarse bien. No solemos darle importancia, pero las gotas de agua tienen un efecto lupa que disminuye la eficacia de las cremas solares.

5.- Los consejos de siempre

Hemos dejado para el final los consejos básicos. Se repiten año tras año pero a veces se nos olvida.

Las peores horas para tomar el sol son de las 12 a las 15. En este intervalo es cuando pega con más fuerza. Mejor ir pronto a la playa y meterse a esa hora en el chiringuito 😉

Para que la crema haga su efecto, hay que darle un tiempo. Mejor echársela media hora antes de tomar el sol, cuando nos estamos arreglando en casa.

Conoce tu piel para elegir la crema adecuada. No vale la misma para todos, según sea nuestro fototipo, necesitaremos mayor o menor protección.

Ah, se nos olvidaba: ¡disfruta del verano!