Uno de los pasos más importantes, y de los más olvidados, para lucir un cutis impecable es la limpieza facial. A priori, esta tarea parece la menos complicada de nuestra rutina de belleza y, sin embargo, es la que más pereza nos suele dar y la que más problemas de piel acarrea. Para evitarlo, ¡toma nota de estos 8 sencillos consejos Sabáh de nuestros expertos en gabinete de estética en Zaragoza!

1. Usar el limpiador correcto: una leche limpiadora debe eliminar la suciedad y el maquillaje en este primer paso de la limpieza facial. Importante: evita ingredientes irritantes como las fragancias, colorantes o conservantes sintéticos como parabenos o tensioactivos pueden causar reacciones alérgicas en la piel.  Si tienes dudas, consulta a nuestros expertos en estética e infórmate de nuestra selección de marcas de cosmética.

2. Periodicidad de limpieza: es necesario limpiarte el rostro dos veces al día. Por la mañana, tras levantarte dado la sudoración y el posible resto de producto que pueda permanecer en tu piel de la crema de noche. Al finalizar el día, es importante retirarte el maquillado o la polución y suciedad de la tez . En ambas ocasiones, una limpieza calma y relaja el rostro. A su vez, la prepara para que el principio activo del producto posterior penetre de una forma más efectiva en la cara.

3. Temperatura adecuada: existe el falso mito de que el agua caliente abre los poros y el agua fría los cierra. Sin embargo, lo adecuado para la limpieza facial es el agua tibia, ya que la caliente puede afectar a los aceites de protección natural de tu piel suponiendo un exceso de piel seca o piel grasa.

4. Exfoliar en su justa medida: la moderación es la clave para eliminar saludablemente las células muertas de la piel. Se pautará según tipo de piel, pudiera ser una vez por semana, cada dos semanas o incluso una vez al mes. El tratamiento incluye labios. Se trabaja con las manos sin guantes. ¡Ojo! Si tienes la piel sensible, huye de la exfoliación de arrastre, y utiliza exfoliantes enzimáticos.

5. Aclarar bien con agua: enjuaga bien la cara después de la limpieza para evitar la acumulación de residuos que puedan cerrar los poros o secar la piel. Esmérate con la línea de la mandíbula, el inicio del cuero cabelludo y las fosas nasales, que son los puntos más olvidados comúnmente en la limpieza facial.

6. No frotar demasiado con la toalla: sécate suavemente con una toalla limpia y suave (nada de la misma para todo), sin frotar para no agredir la elastina. Incluso un tissue puede resultar muy eficiente para una limpieza facial perfecta.

7. El acabado perfecto: después de tu crema limpiadora aplícate el tónico o agua termal. Lograrás recuperar el ph de la piel, eliminar los restos de producto y preparar la piel para la hidratación posterior.

8. Hidratar rápidamente: para mejorar la absorción y ayudar a sellar la humedad, aplícate el suero o crema hidratante inmediatamente después de la limpieza. Es el momento ideal para que el principio activo penetre en la piel y obtengas un buen resultado con la limpieza facial.

Y, por último, una cuestión importante: no olvides que todos estos consejos se aplican también al cuello y escote, zonas igual de visibles y de expuestas a las impurezas acumuladas a lo largo del día.

Para más información, os dejamos aquí un resumen de los tratamientos faciales que realizamos en Sabáh Spa.