En ocasiones, hemos escuchado: “Yo no hago Pilates porque tengo mal la espalda”. Es un error. Una de las mejores actividades para mejorar las molestias de espalda es, precisamente, el Pilates. También la natación es saludable pero, hay que reconocerlo, es más solitaria y nos suele dar pereza.

Hablamos, por supuesto, de dolores leves y molestias de espalda, además de ciertas patologías. Es muy importante informar a la monitora  de cualquier dolencia o patología al comenzar nuestro entrenamiento.

La mayoría sufrimos tensiones en el cuello o en la zona lumbar. El estrés, las malas posturas en el trabajo, un colchón inadecuado para nosotros… Todos hemos tenido molestias de este tipo. Para aliviarlas, la práctica regular del Pilates es, como se solía decir, mano de santo.

Ayuda a tener una buena postura

La postura correcta parece algo del pasado. Los trabajos de oficina, las horas al coche y otros factores culturales hacen que muchas personas estén encorvadas durante horas cada día sin siquiera darse cuenta.

De hecho, el dolor lumbar está entre las principales causas de abstinencia laboral y empieza a ser la mayor preocupación de los sistemas de salud en muchos países.

Una de las claves del Pilates es la alineación corporal y la corrección postural: el movimiento no debe iniciarse hasta que el cuerpo está perfectamente colocado. En realidad, debería ser una clave de toda actividad física. Sólo con poner la espalda recta en la oficina, nos sentimos mejor. Y la postura correcta ayuda a aliviar los dolores en cuello y espalda.

Los ejercicios de Pilates nos ayudan a reaprender lo que significa tener una alineación vertebral. Esto es muy importante para prevenir hernias discales y puede aliviar el dolor de la ciática.

Los ejercicios del método Pilates van dirigidos a mejorar el movimiento de nuestra espalda y la extensión de la columna, entre otros beneficios. La realización de flexiones, extensiones y rotaciones nos ayudarán a realizar otro tipo de actividades en nuestra vida diaria, donde seremos más eficientes al movernos.

Fortalece el core

Una de las zonas que se trabaja en Pilates es el core, una palabra inglesa que significa “centro” o “núcleo”. Se refiere a los músculos abdominales, lumbares y la musculatura profunda de la columna. Los músculos del core son el sistema de apoyo para todo el torso; no sólo sirven para mantener la columna vertebral recta, sino también para mantener en forma los músculos pélvicos.

Su fortalecimiento nos ayudará a compensar las posturas incorrectas fruto de desequilibrios musculares. Si no contamos con un core fuerte, el cuerpo tenderá a echarse hacia adelante, tomando una postura que favorece la hipercifosis (la conocida joroba o chepa) y el acortamiento de los músculos posteriores del cuello.

 

Y vosotros/as, ¿qué opináis del Pilates como prevención o solución a los dolores de espalda?