Todas las personas que vienen a Sabáh a hacerse una manicura o una pedicura quieren lo mismo: tener unos pies, manos y unas uñas bonitas. Pero la manicura y pedicura perfecta no es sólo pintar las uñas. Hay mucho más. De hecho, la parte más importante, lo que diferencia un buen tratamiento de uno superficial, es el trabajo previo. Hablamos del diagnóstico.

Todas hemos ido a un centro donde nos sientan en un sillón, nos preguntan por el color que queremos ese día y nos pintan las uñas en pocos minutos. ¿Es una manicura? Tal vez sí, pero está muy lejos de lo ideal, de un buen trabajo.

En Sabáh creemos que un diagnóstico completo y personalizado es tan importante o más que el propio trabajo de limado y esmaltado. Imaginaos la reforma de una casa: llega el equipo de albañiles y pintores y se ponen a trabajar sin haber inspeccionado la vivienda, comprobando que las cañerías están bien o que los cables de la electricidad funcionan. Algo parecido es limar y pintar sin hacer un diagnóstico previo.

En el caso de la pedicura, lo primero que observamos es la piel. ¿Está seca? Hidratada? ¿Detectamos hongos o dermatitis? Un análisis de la superficie es el primer paso para un buen diagnóstico.

La anatomía del pie debe ser parte del diagnóstico. Si hay alteraciones en huesos o músculos, es posible que se reflejen en las uñas y durante tiempo hayamos tratado de tenerlas bonitas sin fijarnos en lo importante. Al final, también se evalúa el tipo de uña y si existe alguna alteración.

Sólo cuando se ha hecho un diagnóstico completo y personalizado —aquí solo hemos pasado por encima— debemos actuar. En Sabáh realizamos pedicuras pensando siempre en la clienta, preguntando por sus preferencias y también asesorando sobre el color y estilo que mejor le quede.

Un diagnóstico similar realizamos para las manicuras. De nuevo, el primer paso es observar y analizar la piel. ¿Tiene psoriasis, manchas, sequedad? Tal vez sea necesario un tratamiento para la piel antes de entrar a cortar y limar.

Después nos fijaremos en la forma natural de la uña. Aunque después perfilemos a nuestro gusto, debemos hacerlo de forma que no choque con el dibujo natural. Este es un factor clave que no siempre se tiene en cuenta y puede marcar la diferencia entre una manicura ordinaria y una buena manicura.

Para terminar, el color elegido no sólo dependerá de lo que se lleve esa temporada. en Sabáh tenemos en cuenta la personalidad, el trabajo, la época del año… Todo para que nuestras clientes tengan la mejor experiencia con sus manos y uñas.

Si buscas una manicura o pedicura profesional, con un diagnóstico personalizado y asesoramiento a medida, aquí tienes tu casa.