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  • Una técnica que se ejercita de una manera fina y exquisita, pero a la vez  intensa y profunda

La fluidez de sus movimientos, el sentido de sus series, la armonía de cada ejercicio, el estiramiento y por último, la relajación son algunas de las técnicas y sensaciones que se practican y sienten en una clase de Pilates. Todo ello, al ritmo de una melodía agradable que se escucha al fondo entre respiraciones profundas y las indicaciones claras y precisas del monitor 

En nuestro centro cada clase es diferente y a su vez, un reto.  Para aquellas personas que llevan tiempo practicando Pilates supone un afán de superación, de constancia, de resultados visibles. A su vez, los nóveles comienzan con entusiasmo, con ilusión y ganas de aprender con el objetivo de adquirir el  nivel que el grupo lleva y alcanzar sus objetivos personales.

Se puede practicar Pilates Matt sobre colchoneta y en clases grupales o individuales. Y Pilates estudio con el uso de máquinas. En ambos casos, los principios del método son los mismos. Aunque, eso sí, deben practicarse con ritmo, sentido y fluidez.

Características y principios del método

En una clase de Pilates hay que estar concentrado, aprender a respirar, centralizar con el fin de activar nuestros músculos, controlar nuestro cuerpo para que los movimientos sean precisos, óptimos de calidad y se puedan llevar a cabo con fluidez en cada clase.

Este fundamento engloba al resto. Concentrarnos, respirar y centralizar para dar lugar a movimientos precisos y fluidos. En resumen, controlar tu cuerpo para que tus movimientos sean óptimos  y de calidad.

  • Centralización

La centralización se define como la activación de los músculos del centro, estos músculos engloban la región abdominal, la zona lumbar, glúteo y suelo pélvico. Para conseguir un movimiento óptimo debemos primero activar esta musculatura y estabilizar el tronco.

  • Respiración

La respiración es indispensable para que el oxígeno llegue a todas las células de nuestro organismo. Durante la práctica de Pilates coordinamos el patrón respiratorio con la activación de la musculatura del centro o Powerhouse. De esta forma, utilizamos la respiración a nuestro favor. Con una correcta respiración conseguimos movimientos controlados.

  • Concentración

Todo movimiento empieza en el Sistema Nervioso Central. Primero necesitamos pensar la acción que queremos realizar para que este sistema mande las señales adecuadas a nuestros músculos y articulaciones. Después debemos sentir el ejercicio que estamos realizando.

Por lo tanto, la concentración es indispensable para que la conexión mente-cuerpo sea continua, constante y duradera.

  • Precisión

Los ejercicios están definidos por numerosos detalles, todos ellos de máxima importancia, para conseguir un éxito total y global. “La técnica predomina sobre el movimiento”. 

  • Fluidez de movimiento

No existen los movimientos aislados en el cuerpo humano, todo movimiento va seguido de otro. Las clases de Pilates son fluidas; el final de un ejercicio debe ser el principio de otro. “Movernos como si bailáramos pero con precisión”.

Y es que no hay nada más visual que una clase de Pilateros  al unísono presentando la  figura humana con elegancia, exquisitez bajo la atenta mirada e instrucción del director de orquesta en cada paso, en cada serie, en cada movimiento. Qué satisfacción refleja la cara de los alumnos cuando tras finalizar la clase sienten que  han trabajado, que han sudado, que han estirado y salen relajados.

Ummmm…¡qué bien suena!