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  • Esta enfermedad articular afecta a más de siete millones de españoles, siendo una de las dolencias más comunes en nuestro país
  • La visita al fisioterapeuta  de manera regular ayuda a mantener la musculatura, tendones y articulaciones en buena condición para evitar así la temida artrosis

La artrosis es una enfermedad degenerativa del cartílago articular que cubre las superficies de contacto óseas. En su aparición influyen factores genéticos, metabólicos y hormonales, pero la principal causa de que se sufra esta patología es el desgaste mecánico, el roce inadecuado. Contrariamente a lo que muchas personas piensan, la artrosis no es una enfermedad exclusiva de la vejez, ya que se puede manifestar independientemente de la edad que se tenga. Eso sí, las posibilidades de padecerla aumenta su frecuencia con la edad, siendo más común en la mujer y en personas genéticamente predispuestas. Aunque sobre muchos de estos factores no se pueda incidir, evitar su aparición y progresión es posible.

Pese a ser una de las patologías más frecuentes, todavía mucha gente que sufre artrosis desconoce nuevos tratamientos o soluciones que ayuden a mejorar su calidad de vida y eviten la progresión de la enfermedad. Por ejemplo, acudir con regularidad al fisioterapeuta.   Estar bajo la supervisión de un profesional experto en esta dolencia, sin duda, marcará la diferencia.

La fisioterapia, pilar fundamental en el tratamiento de la artrosis

El alivio del dolor, reducir la inflamación existente y frenar la degeneración articular son algunos de los campos en los que trabaja la fisioterapia cuando hablamos de artrosis.

En una enfermedad articular como esta, el objetivo de la fisioterapia es intentar equilibrar el cuerpo, dar movilidad a la musculatura para que las articulaciones puedan lubricarse y se relajen.

Al tratarse de enfermedad bastante molesta y dolorosa,  mediante la fisioterapia se pueden aplicar  determinados ejercicios y movilizaciones que, bajo la correcta supervisión de un profesionalayudan a contrarrestar los dolores y mejoran la situación general de los pacientes.

Es esencial mantener una buena tonificación muscular a todos los niveles, ya que si los músculos que rodean las articulaciones están fuertes, éstos las protegerán de posibles daños. Se recomienda la realización de ejercicios con peso para conseguir un desarrollo de los diferentes músculos del cuerpo.

Otro de los objetivos del tratamiento fisioterapéutico para esta patología es trabajar la elasticidad. Los ejercicios de amplitud de movimiento, o de elasticidad, se convierten en indispensables, ya que reducen la rigidez y ayudan a mantener la flexibilidad de las articulaciones.

A continuación, os enumeramos algunos de los consejos que damos a los pacientes que sufren esta enfermedad en la consulta fisioterapéutica de Sabah:

  • No sobrecargar las articulaciones. El ejercicio moderado, y siempre bajo supervisión de un profesional, es el mejor para tratar esta patología. Hay que marcarse una pequeña rutina deportiva e incluirla poco a poco y de manera progresiva.
  • Realizar Yoga o Pilates. Con estas practicas se consigue mejor tono muscular y se ayuda a reeducar los movimientos articulares.
  • Mantener una vida activa y saludable. Visitar al fisioterapeuta con regularidad, tener una tabla de ejercicios programados y llevar una dieta saludable y controlada mejoran notablemente los síntomas de esta enfermedad.
  • Evitar las posturas y movimientos incorrectos. Hay que prestar especial interés a la hora de realizar determinadas acciones para evitar que aumente el dolor y la inflamación. Hay que evitar doblar la espalda en exceso o no tener las piernas flexionadas durante mucho tiempo ayudarán a aliviar la tensión articular.
  • Incluir los masajes como parte del tratamiento. Las zonas doloridas encuentran un gran alivio con la técnica del masaje, ya que se consigue un aumento de la circulación en la zona que se trate, un mayor drenaje y una regeneración del líquido sinovial.

Es cierto que cuando hablamos de artrosis no se puede generalizar, pues existen diferentes tipos y cada uno de ellos tiene unas características propias y se manifiesta de una manera diferente. Las rodillas, caderas, manos, pies y columna vertebral son las partes del cuerpo que más sufren esta patología.  Aunque hay tratamientos diferenciados según el grado y lugar donde se manifieste esta enfermedad, existen algunos pilares básicos como el descanso, el deporte o una correcta alimentación, entre otros.